domingo, 13 de mayo de 2007

La verdad incómoda

Viento suave. palabras confusas. Manos frias. cara enrojecida. Cariños desinformados. revelaciones prematuras. Reacciones intespectivas. secretos desparramados. Músicas urbanizadas. afectos improvisados. Historias reordenadas. miradas azucaradas. Pesos reubicados. fuerzas debilitadas. lagrimas precipitadas. Abrazos desproporcionados. Amistades renovadas.

1 comentario:

Carito dijo...

Creo que, a pesar de todas mis odiosidades con esto de los blogs y la nueva era de la tecnología y esa manga de tonteras, este espacio de ego en el que vacías tus pensamientos es algo que no deja de ser enviciante, ya que a pesar de que nadie te lee, al menos tu sabes que estas publicando algo. Bueno a propósito de publicación estoy de nuevo en mi infinita Tercera, que por si acaso (como si fuera alguna vez a pasar) me cuido de no pelar aquí, ya que hay que estar previstos en este mundo periodístico en el que todo se sabe y en el que sólo una fuente, un relator y un relato puede valer suficiente para ser creíble, para comprar el diario. Que mediocres, pienso, han sido algunos con sus historias, con las mias, que les son ajenas y que parecieran ser tan propias.
Bueno, creo que esto de escribir, aquí en público como el mejor de los arrogantes es al fin y al cabo una buena terapia. Al final no tienes para que andar explicando porque andas así o asá. Todo está escrito, así que el mundo tiene la obligación de comprenderte, sino serian muy malas personas. El silencio... qué poco importa el silencio.
Ahora comprendo esa mediocridad de hablarlo todo.
Ahora me apropio de tu blog Aldo Vidal, para que mis palabras sean más convincentes y bonitas que las tuyas, aunque eso nunca pase.
Un beso mi otra neurona y que la vida siga tan maravillosa como siempre.
Yo