domingo, 25 de febrero de 2007

To VIP or not to VIP



Llegamos tarde, pero todo era sonrisa y amabilidad. La Oreja de Van Gogh llevaba un par de canciones y el San Carlos de Apoquindo, a medio llenar, se rendía ante la hostigosa dulzura de Amaya Montero. Ella arriba del escenario desplegaba su delicada presencia ante un montón de preadolescentes que la observaban hipnotizados. La carola y yo avanzábamos sorprendidos en cada paso de que la distancia con la blonda española se acortaba cada vez más. Ser Vip es otra cosa, no hay duda. A escasos metros de distancia y cómodamente sentados, pudimos distinguir como se le hinchaba el pecho a la cantante o como el guitarrista cambiaba de acorde en medio de la canción. El exclusivo público, del que por azar éramos parte, era frío y acartonado. Y eso sin duda era un buen material para nuestro siempre chispeante humor.

La oreja no deslumbraba, simplemente cumplía. Omitiendo un par de perlitas bien interpretadas, las canciones se olvidaban apenas terminaba una y comenzaba la siguiente.
Al principio le eche la culpa a ser Vip, el no haber esperado varias horas al sol, haber echo filas interminables, el no haber ansiado que empezaran la música, me convertía en uno más de esos espectadores siempre compuestos que al comprar la entrada más cara mira con desprecio al resto y no se dejan seducir por la emoción de la música.

Sin embargo, al ver a Los Tres a ayer por la noche, a través de un televisor, a varios kilómetros de distancia y presenciar un espectáculo en el que cada integrante derrochó talento y estilo, donde hubo un discurso y un propósito, donde cada canción fue un mundo. Se notó la diferencia. Simplemente Soberbios, como siempre fueron los muchachos de concepción, ellos demostraron que no es cosa de la ubicación sino de la fuerza. El hacer del publico un cómplice, no por simpáticos sino porque el poder de tu música te blinda de la indiferencia. Eso es para recordar. Ser Vip fue espectacular, pero presenciar un concierto de calidad, aunque sea desde tu casa es mucho mejor.

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