
De ciber en ciber, el eterno éxodo de los que carecemos de banda ancha, wifi o un teléfono para conectarse a internet.
En uno de aquellos lugares irrumpe la historia de Javier. Sin querer queriendo entro a su mail y me entero de su vida. De pronto sé que está cesante y que ha enviado varios currículums. Que intenta parecer confiado ante su hermano, Gustavo, que vive en Rancagua. Antes era ejecutivo de un banco. Percibo su desesperación. Imagino que no quiere delatarse ante su familia y por eso envía unas líneas diciendo “Tengo dos pegas casi seguras, me van a responder en estos días”. Lo cierto, es que hubo una respuesta negativa y por lo que dice a un amigo en otro correo, esta bastante pesimista. Ansía un puesto como el anterior, donde ganaba un sueldo base de 200 mil pesos más comisiones.
Sin embargo, lo que más me llama la atención es su historia amorosa. Se conocieron por Internet y llevan meses escribiéndose. Su ciber amor no habla español, por eso cada mail viene escrito en ingles y luego traducido al español. Sus respuestas ensayan un ingles tarzanesco donde resaltan palabras esenciales (Love, kiss, Call me). Javier parece enamorado, cuenta que está harto de las distancias y que no quiere seguir viviendo con su madre ni con sus pequeños sobrinos, que al parecer hacen mucho ruido.
Me voy más atrás, recorro en minutos el último año de su vida y descubro que tuvo una adicción. Ahora ya está controlada, pero hay veces en que lo azota la angustia y la melancolía, como a todos, pienso.
En un momento tengo la impresión de que este sujeto es parte de mi imaginación, pero al momento caigo en cuenta que estoy equivocado, muy equivocado. Javier es real, camina por la calle, busca trabajo, tiene un romance por Internet y visita el mismo ciber cafe que yo. Siento que lo conozco aunque no nunca lo he visto o tal vez si, quizás nos hemos topado varias veces, tal vez está en la cabina de al lado escribiendo una carta bilingüe o recibiendo una oferta de trabajo. Después de cerrar su mail no me arrepiento, pero me invade la pregunta ¿qué impresión se llevaría alguien que abriera mi correo?
viernes, 12 de octubre de 2007
LA VIDA DE JAVIER
domingo, 27 de mayo de 2007
El ritual

Me gusta que la Nayareth este de cumpleaños. Me gusta que año tras año, a pesar de los pesares y a veces con esfuerzos titánicos nos reúna en torno a su mesa y nos obligue a conversar y reír. Me gusta, con los altos y bajos, con aburrimiento y delirio. Me gusta que por los últimos ocho años haya sido así. Con algunas caras nuevas y el novio de turno. Me gusta encontrarme en su casa y recordar siempre las mismas historias, comentar apurados las novedades y terminar como siempre burlándonos de algún desafortunado. Me gusta la simpleza de ese momento. Me gusta que sea una tradición, un ritual. Me gusta que ya sepamos cual es nuestro puesto a la hora de cantar el cumpleaños. Me gusta nuestra complicidad. Que más decir, me gustan los cumpleaños de la Nayareth.
domingo, 13 de mayo de 2007
La verdad incómoda
Viento suave. palabras confusas. Manos frias. cara enrojecida. Cariños desinformados. revelaciones prematuras. Reacciones intespectivas. secretos desparramados. Músicas urbanizadas. afectos improvisados. Historias reordenadas. miradas azucaradas. Pesos reubicados. fuerzas debilitadas. lagrimas precipitadas. Abrazos desproporcionados. Amistades renovadas.
sábado, 7 de abril de 2007
VICEVERSA
Tengo miedo de verte
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oirte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
No es mio pero es gueno
necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oirte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa.
No es mio pero es gueno
domingo, 25 de febrero de 2007
To VIP or not to VIP


Llegamos tarde, pero todo era sonrisa y amabilidad. La Oreja de Van Gogh llevaba un par de canciones y el San Carlos de Apoquindo, a medio llenar, se rendía ante la hostigosa dulzura de Amaya Montero. Ella arriba del escenario desplegaba su delicada presencia ante un montón de preadolescentes que la observaban hipnotizados. La carola y yo avanzábamos sorprendidos en cada paso de que la distancia con la blonda española se acortaba cada vez más. Ser Vip es otra cosa, no hay duda. A escasos metros de distancia y cómodamente sentados, pudimos distinguir como se le hinchaba el pecho a la cantante o como el guitarrista cambiaba de acorde en medio de la canción. El exclusivo público, del que por azar éramos parte, era frío y acartonado. Y eso sin duda era un buen material para nuestro siempre chispeante humor.
La oreja no deslumbraba, simplemente cumplía. Omitiendo un par de perlitas bien interpretadas, las canciones se olvidaban apenas terminaba una y comenzaba la siguiente.
Al principio le eche la culpa a ser Vip, el no haber esperado varias horas al sol, haber echo filas interminables, el no haber ansiado que empezaran la música, me convertía en uno más de esos espectadores siempre compuestos que al comprar la entrada más cara mira con desprecio al resto y no se dejan seducir por la emoción de la música.
Sin embargo, al ver a Los Tres a ayer por la noche, a través de un televisor, a varios kilómetros de distancia y presenciar un espectáculo en el que cada integrante derrochó talento y estilo, donde hubo un discurso y un propósito, donde cada canción fue un mundo. Se notó la diferencia. Simplemente Soberbios, como siempre fueron los muchachos de concepción, ellos demostraron que no es cosa de la ubicación sino de la fuerza. El hacer del publico un cómplice, no por simpáticos sino porque el poder de tu música te blinda de la indiferencia. Eso es para recordar. Ser Vip fue espectacular, pero presenciar un concierto de calidad, aunque sea desde tu casa es mucho mejor.
Al principio le eche la culpa a ser Vip, el no haber esperado varias horas al sol, haber echo filas interminables, el no haber ansiado que empezaran la música, me convertía en uno más de esos espectadores siempre compuestos que al comprar la entrada más cara mira con desprecio al resto y no se dejan seducir por la emoción de la música.
Sin embargo, al ver a Los Tres a ayer por la noche, a través de un televisor, a varios kilómetros de distancia y presenciar un espectáculo en el que cada integrante derrochó talento y estilo, donde hubo un discurso y un propósito, donde cada canción fue un mundo. Se notó la diferencia. Simplemente Soberbios, como siempre fueron los muchachos de concepción, ellos demostraron que no es cosa de la ubicación sino de la fuerza. El hacer del publico un cómplice, no por simpáticos sino porque el poder de tu música te blinda de la indiferencia. Eso es para recordar. Ser Vip fue espectacular, pero presenciar un concierto de calidad, aunque sea desde tu casa es mucho mejor.
lunes, 12 de febrero de 2007
¿Te acuerdas de anoche?

El Pub Capital fue el estrecho escenario, donde un centenar de aspirantes a periodistas en la fase de práctica nos reunimos a relajarnos, bailar, tomar y contarnos las grandes dificultades y los pequeños triunfos de este mes y medio como “periodistas de verdad”.
La Maria paz odia a su jefe; La Diana resiste como puede; La Marce no lo pasa bien; Andrés disfruta del espacio y la libertad; Daniel adora su trabajo y su horario; La Pepa está muy bien evaluada; La Silvia cuenta los días para irse; La Gianina sigue tensa incluso cuando sale del trabajo; Alfredo encajó bien en el equipo; Diego no se halla en deporte. La Karen está de vacaciones; La Meli espera que le pidan que se quede. Simplemente dulce y agraz.
La cosa es que más o menos contentos, el ánimo y las ansias de pasar un buen rato causaron su efecto. Bailamos exageradamente, apretados como sardinas, hasta quedar deshidratados. Para mí un accidentado merengue fue la última pieza antes que nos desalojaran a las 5 de la mañana. El saldo: un compendio de buenas vibras, una conversación profunda y necesaria, algunas escenas que murieron con la fiesta y que los protagonistas negaran cuando estén sobrios. Una bonita reunión.
Después de eso un grupo, que se fue reduciendo poco a poco, caminamos por la calida madrugada de Santiago. Cuando la conversación decaía, un tipo se lanzó sobre el cuello de Alfredo para quitarle su cadena. Por suerte, el ladrón estaba demasiado borracho como para hacer daño, excepto cortar la cadena, que al parecer tenía un valor sentimental importante. Seguimos el trayecto por Alameda hasta llegar al cerro Santa Lucia. Ahí nuevamente fuimos presas de los “malos”. Nada pasó, excepto que la paranoia nos consumía.
Antes de despedirnos, entre bromas y abrazos de fuerza y éxito, presenciamos la salida de los primeros buses del Transantiago a minutos de que el resistido proyecto se convirtiera en una molestosa realidad.
Yo, después de consultar a la monitora, termine paseando por Santiago en una micro gratuita que una hora y cuarenta y cinco minutos después, me dejó a muchas cuadras de mi casa.
Cuando llegué mi mamá estaba levantada. Lo primero que me dijo fue: “Y ¿cómo lo pasaste?... te acuerdas supongo”. Claro - le dije. Pero después te cuento ahora solo quiero dormir.
miércoles, 7 de febrero de 2007
Atrapado por tu trabajo

Mi amiga Carola no logra escaparse. Su despótico trabajo en la Tercera la obliga a esperar hasta el hastío en una tortura denominada “la noticia puede llegar en cualquier momento”. Hace dos horas que terminó su trabajo, pero la idea es alargar el horario laboral hasta que sienta ganas de auto mutilarse.
Mientras espero su señal en la terraza del canal -después de un monótono día en la corporación del angelito- se cruza frente a mí un trío de niños actores. Ellos son las próximas estrellas de la teleserie “vuelo”. Los dos más grandes caminan con decisión y arrogancia, el más pequeño salta divertido como si todo fuera un juego. A los tres se les nota conciente de su suerte, probablemente son la envidia de sus amigos y el orgullo de sus familiares, aunque aquí no pasen de ser púberes con más actitud que talento.
De pronto aparece el mentor de los muchachos, un actor que se hizo famoso por andar en monociclo en un teleserie de surfistas. Ahora las canas y los kilos de más le impiden ser el galán travieso de la televisión. Junto a él está el líder de los jóvenes, un muchacho que me parece haber visto en BKN, la inspiración de “Vuelo”. El es un consagrado y conciente su estatus, los reta: “Hasta que hora los esperamos. Ubíquense”, “Pero si ya terminamos” responden ellos. No.- interviene el profe. Hay que seguir grabando.” El más díscolo no lo mira, el pequeño se vuelve sumiso, intentando ser profesional. La escena la interrumpe mi celular, la Carola logró escaparse de los grilletes de su trabajo. Los niños estrella no corren la misma suerte.
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